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De lector a personaje

Enviado por buscapies el Dic 6, 2010 en El rincón de Marta, Opinión

Marta Rojo Cervera (16 años, 1º Bachiller)

            Estoy buscando un libro en mi estantería para escribir sobre él cuando lo veo. Es pequeñito, apenas llega a las 50 páginas, y de lomo rojo, en el que no hay escrito ningún título. No me acuerdo de haberlo comprado, ni de que me lo hayan regalado, así que lo saco.

“Una visita nada inocente” reza el título, de Begoña Oro. Lo leo un par de veces para ver si así me viene a la memoria y no lo consigo. Al abrirlo, me fijo en que en la primera página, con letra pequeña,  pone “Edición especial para la clase de 2º de ESO.  Curso 2007-2008” y el nombre de mi colegio.

Me río. Ya lo identifico. ¿Cómo se me había olvidado? Con la gracia que nos hizo… lo abro por la primera página y al cabo de un rato lo he terminado y sigo con una sonrisa en los labios.

“Una visita nada inocente” es un relato de alienígenas. Pero no de alienígenas verdes con tres ojos y seis piernas. Son simpáticos y despistados marcianitos que toman la forma de dos profesores de un colegio cualquiera para preparar el terreno… con vistas a una futura invasión de nuestro planeta.

Pero lo que hace que siga sonriendo no es la historia en sí, buena, en mi opinión, a pesar de su sencillez. Lo más original de este libro son sus personajes que, con nombres como Pedro, Marta, David o Macarena, nos encarnan nada menos que a nosotros, los alumnos y profesores del grupo que en el 2007 y 2008 estaba en 2º de ESO.

Ahora ya recuerdo de dónde salió. Me acuerdo de un pack de libros de lectura que nos dieron al empezar el curso (“Siempre con mis amigos”, “El valle de los lobos” y “Un cocodrilo bajo la cama”, que, por cierto, disfruté mucho). Preguntando a mi profesor de lengua descubro que, antes de darnos la caja que contenía las tres obras que antes he mencionado, retiraron de ella este cuarto libro y nos lo dieron a final de curso, como sorpresa.

El profesor también me cuenta un poco más sobre el proyecto “Nuestro barco de vapor”, al que pertenece el libro de Begoña Oro. Es una mini- colección dentro de la conocida editorial “El Barco de Vapor” que tiene como objetivo fomentar la lectura en todas las edades de una manera diferente. Y es que, ¿a quién no le gusta leer un libro en el que aparece como personaje? Los responsables de la iniciativa recopilan los nombres de todos los alumnos del curso y los incorporan en una plantilla de novela de la que hay varios modelos y temas.

Y es así como me convierto, por primera vez, en salvadora del planeta Tierra.

Cierro el librito y lo meto en la mochila. Mañana se viene conmigo a ver a sus verdaderos protagonistas.

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Una experiencia… para todos los públicos

Enviado por buscapies el Sep 26, 2010 en El rincón de Marta, Opinión

Marta Rojo Cervera  (16 años, 1º Bachiller)

 imagdisneyWalt Disney dijo hace más de 50 años, “amo más al ratón Mickey que a cualquier mujer que haya conocido.” Y ese amor parecen compartirlo los miles de visitantes diarios que recibe el parque Disneyland París.

Las colas son exageradamente largas, los restaurantes están absolutamente llenos, alrededor del famosísimo castillo se agrupa una multitud tan grande que hace falta tener valor y paciencia para atravesarla, de los lavabos salen unas 50 personas por minuto…

Pero vale la pena.

Todos hemos crecido, como mínimo, con Mickey, Minnie y sus aventuras, en las que eventualmente les acompañan  Pluto, Goofy, Donald y Daisy. Pues puedo decir, y hace muchos años que dejé de ver películas de estos dos ratoncitos, que volver a verlos, y no en la pequeña pantalla, sino paseando por las calles del parque y dejándose querer por su público,  es una sueño hecho realidad.

Por no hablar de experiencias de esas que se quedan en la memoria sin necesidad de fotos que lo recuerden…  Me refiero a cosas como volar de la mano de Peter Pan,  lanzarte al espacio con los simpáticos robots de Star Wars, comer en el Pizza Planet, el restaurante que aparece en Toy Story, entrar en el mítico castillo de Aurora, la bella durmiente o visitar el barco de Piratas del Caribe.

Hay de todo y para todos. Los más peques pueden quedarse jugando tranquilamente en el mini parque de Toy Story, o, subidos en una barquita, disfrutar de lo pequeño que es el mundo con “It’s a small world”, una de las atracciones Disney por excelencia. Para los que buscan emociones fuertes, Disneyland también es el lugar ideal, pues pueden poner a prueba su sangre fría en atracciones tan brutales como el Space Mountain (versiones I y II) o el Big Thunder Mountain. Y si lo que quiere es no cansarse mucho, siéntese y disfrute de espectáculos como CinéMagique, Captain EO o la versión en 3D de “Cariño, he encogido a los niños”.

Un lugar para disfrutar de la infancia o volver a ella. Un lugar que es un sueño, que parece imposible. Pero, como bien dijo Walt Disney, “hacer lo imposible es una forma de diversión”.

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