Una noche mágica (la noche de San Juan)

Enviado por buscapies el Ago 8, 2010 en Aprendiendo con ellos |

Dr. Joaquín Ybarra Huesa

Puericultor del Estado. Director de la EVES (Escuela Valenciana de Estudios de la Salud. Conselleria de Sanidad)

Queridos chicos y chicas:

El solsticio de verano, el día 21 de junio, es el día más largo del año en el hemisferio norte. El sol alcanza al mediodía el punto más alto del cielo por lo que los rayos solares llegan muy perpendiculares al suelo. Es el día del año con más horas de luz y la noche más corta.

La noche del 21 de junio ha estado asociada desde tiempos inmemoriales a celebraciones populares en las que participan dos elementos por excelencia, el fuego y el agua. El fuego como fuente tradicional de purificación y el agua como medio fundamental para la vida que sana, embellece y transfiere fertilidad. Fuego, agua y ritos mágicos se reúnen en una noche para la alegría y la esperanza.

El cristianismo trasladó la celebración de esta festividad pagana a la noche de San Juan, la noche del 24 de junio. Y como sabéis, la tradición se mantiene viva en nuestras playas, que se llenan de gran cantidad de gente que acude a bañarse los pies en las aguas del mar para ser felices, conseguir el amor y conservar la salud.

Dentro del ambiente mágico de la noche de San Juan se enmarcan diversas tradiciones relacionadas con la medicina popular. La medicina popular se refiere a las diferentes prácticas desprovistas de base científica, en su apariencia al menos, basadas exclusivamente en la experiencia y la observación, transmitidas de una generación a otra verbalmente o por escrito, y con las que el pueblo confiaba para lograr la salud.

El pediatra valenciano Juan Gil Barberá, de grata memoria, tuvo la amabilidad de regalarme y dedicarme un ejemplar de su libro “Medicina valenciana mágica y popular”, editado en 1.997, en el que relataba numerosas recetas del saber popular obtenidas después de sus indagaciones en la memoria de los mayores a lo largo y ancho de nuestra comunidad. En relación con la noche de San Juan, describe una receta destinada a la calvicie o la caída del pelo, tan fácil de aplicar y tan económica que tendría un éxito sin precedentes si realmente hubiera demostrado su efectividad. Basta exponer un recipiente lleno de agua para que durante la noche de San Juan reciba los rayos de la luna y utilizar esa agua durante todo el año para hacer fricciones y masajes sobre el cuero cabelludo.

Otra tradición muy extendida hasta no hace mucho, consistía en la curación de las hernias infantiles mediante rituales mágicos realizados precisamente en la noche de San Juan. Esta tradición se encuentra referenciada en muchas comunidades de la geografía española y en otros lugares del planeta, aunque yo me referiré al Alto Aragón porque es una historia real que me contó mi padre, sucedida en un pueblecito de la comarca del Sobrarbe. La idea en la que se basaba la medicina popular era que el roble, allí conocido como caxico, es un árbol con virtudes curativas, y los rituales que os describiré tenían supuestamente la capacidad de transferir la enfermedad del niño al árbol, librando así al niño de su mal. En la noche de San Juan, antes de que salga el sol, hay que abrir una horquilla en el árbol o aprovechar alguna ya existente. La familia lleva al pequeño portador de la hernia, lo desnuda y lo entregan a dos hombres, a ser posible gemelos (considerados poseedores de poderes mágicos), y colocados uno a cada lado del caxico, que cogen al niño y se lo pasan de uno al otro a través de la abertura del árbol sucesivas veces repitiendo cada una de ellas una fórmula mágica tradicional en la que se dice alternativamente “roto te lo doy” y “sano te lo devuelvo”. Después, se atan fuertemente con un lienzo las dos partes de la hendidura hecha en el tronco.

En otras regiones he leído que el árbol puede ser una higuera, una encina, un olivo,…, que los gemelos se sustituyen por un hombre llamado Pedro y otro Juan, que las palabras recitadas incluyen alguna oración, y en fin, diversas variaciones que mantienen siempre un escenario con la noche de San Juan, un árbol curativo y un ritual mágico.

En la historia que conocí a través de mi padre, el deseo que se tenía que cumplir… no lo hizo. Si el niño al que me refiero sobrevivió tendrá ahora alrededor de sesenta años. Debió de ser una noche fría, más de lo habitual para el inicio del verano. El niño cogió una pulmonía y fue trasladado grave al hospital comarcal. No recuerdo más detalles.

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