Ratón Pérez

Enviado por buscapies el Mar 3, 2010 en Aprendiendo con ellos |

Queridos chicos y chicas: ¡Qué bonito es mantener las tradiciones y, de modo especial, algunas que son motivo de ilusión en los más pequeños! El ratoncito Pérez es un personaje de leyenda muy popular entre los niños españoles e hispanoamericanos, pero no creáis que su leyenda es muy antigua. Hace poco más de cien años, a finales del siglo XIX, el padre Luis Coloma, miembro de la Real Academia Española, escribió, por encargo de la Reina, el cuento que dio origen a esta tradición, dedicado a Alfonso XIII, que entonces tenía ocho años, para conmemorar la caída de sus primeros dientes. Seguro que vosotros recordáis el momento en que se produjo la primera baja entre vuestros dientes de leche.
Quizás hacía días que esperabais que ocurriera porque ese diente bailaba y bailaba sin soltarse del todo. O quizás os sorprendió al clavar los dientes en una manzana y comprobar después que había un agujero en vuestra arcada dentaria. Sea como fuere, siguiendo la tradición, pondríais el diente debajo de la almohada esperando que el ratón Pérez lo cambiara por un regalo, naturalmente y por si acaso cuando nadie lo pudiera ver… Sabéis muy bien que la especie humana posee dos denticiones sucesivas: la primera, llamada dentición de leche o temporal, y la segunda, conocida como dentición permanente o definitiva. Lo habitual es que los dientes de leche comiencen su erupción a los seis o siete meses de edad, empezando por los dos dientes centrales (incisivos) inferiores, si bien, en algunos niños el inicio de la dentición se retrasa sin que haya ningún tipo de alteración o carencia. A menudo, la abuela recuerda entonces que su hijo (padre o madre) también dentó tardíamente. En sentido contrario, también hemos visto algunos niños que ya al nacer tenían uno o dos incisivos.
Hasta los 30 meses, como promedio, no se completa la aparición de los 20 dientes temporales. Tras esta etapa, los dientes se mantendrán funcionando, sin recambios, hasta los seis años, momento importante en el que comienza la salida de los dientes permanentes. La dentición temporal realiza muy importantes funciones: prepara el alimento para su digestión, mantiene el espacio en la arcada dentaria para la posterior erupción de los dientes definitivos estimulando el correcto crecimiento de la mandíbula, interviene en la fonación y también en la estética del niño. Por ello, es fundamental que no se desdeñe la importancia de esta dentición temporal y que los hábitos de salud dental se inicien en el niño pequeño para que los mantenga firmemente el resto de su vida, asegurándose así el bienestar de la dentición definitiva.
Si yo hablara con el Ratoncito Pérez
El mayor riesgo de los dientes de leche son las caries, enfermedad que ataca a las estructuras duras de los dientes, formando cavidades y llegando progresivamente a su destrucción total. La causa fundamental de la aparición de caries es la acción de las bacterias de la boca sobre los residuos de hidratos de carbono de los alimentos, formando ácidos que son corrosivos para el diente. Por eso es también importante que nuestros dientes sean lo más resistentes posible y quiero recordar que el flúor, incorporado al esmalte durante el crecimiento de los dientes, lo hace más resistente a la acción de los ácidos, por lo que debe hacerse hincapié en la utilización del flúor tópico (dentífrico, colutorios) tras la erupción de los dientes, como método muy valioso en la prevención de la caries dental (para asegurar la aplicación de los colutorios de flúor en todos los niños, habitualmente se realiza en los colegios). En la Comunidad Valenciana uno de cada tres niños de seis años y más de la mitad de los niños de quince años presentan una o varias caries.
Si yo pudiera hablar con el ratoncito Pérez le diría que muchos niños no siguen las instrucciones referidas a alimentación e higiene dental y por ello la frecuencia de caries es tan elevada. Y le pediría que a esos niños, les dejara debajo de la almohada una carta recordándoles la importancia de unos dientes sanos e insistiendo en las normas para conseguirlo. Podría encabezarla con la frase que don Quijote dirigía a su fiel escudero: “Dígote Sancho que boca sin muelas es como molino sin piedras y que en más se ha de estimar un diente que un diamante”. Para prevenir las caries, debe insistirse a los niños, sobre todo, en evitar los dulces y las chucherías entre comidas (si comes un bombón, mejor después de las comidas para luego proceder al cepillado de los dientes) y en cepillarse los dientes después de las comidas y al acostarse (a partir de los dos años, utilizando agua sin pasta dentífrica, entre los tres y los seis años con dentífrico fluorado de tipo infantil -menor contenido de flúor-, y a partir de los seis años con pasta fluorada de tipo adulto).
Ah, amigo Pérez…! Y a los mayores recuérdeles que siempre debemos predicar con el ejemplo. El niño aprenderá que los mayores no abrimos las nueces con los dientes, que no usamos palillos en las comidas, que no damos el chupete mojado en miel al bebé para que no llore, que reservamos los dulces para el postre y que seguimos una higiene bucal reglada.
Dr. Joaquín Ybarra Huesa Puericultor del Estado Director de la EVES (Escuela Valenciana de Estudios de la Salud. Conselleria de Sanidad)

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