Pantalla grande

Enviado por buscapies el Oct 2, 2009 en Cine |

Prefiero ser un pesado a quedarme con ganas de deciros algo. Sé que ya hemos hablado sobre ella, pero no me resisto a insistir. Volvamos a la prodigiosa fábula del señor mayor con casa llena de globos y un niño gordo empeñado en acompañarle. De la misma forma que hay cuentos, leyendas y relatos que nunca nos cansamos de escuchar ni de leer, hay películas que deben ser admiradas una y otra vez. Las buenas películas siempre guardan tesoros ocultos. Rincones que nos sorprenden, aunque pensemos que nos la sabemos de memoria. UP, los posee… y muchos. Yo ya la he visto tres veces. Me ha trastornado la hermosa lección que imparte. Sucede que cuando algo te cautiva, te causa una emoción que te impide estar atentísimo.
Por eso el retorno es tan gratificante. Te ayuda a completar el significado de aquello que con tanta alegría has disfrutado. Desde aquí, a todos a los que os hizo feliz la aventura de la casa voladora rumbo a las cataratas Paraíso os propongo una revisión. Saboreareis esa delicia nuevamente. Y mucho más. Insistid en vuestra hucha. Os encomiendo que reparéis en la segunda vez que aparece un mensaje enrollado en un globito, en si la casa se queda justo en el lugar que alguien había pintado, en la chapita que le cuelga a Russell el señor Fredickssen, en el descubridor bueno del principio que se transforma luego en malo, en la identidad del esqueleto que éste descubre, en que el abuelito, finalmente, hace las cosas que al niño le gustaba hacer con su padre… en definitiva, en todas las cosas que hacen de UP una película infinita.

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