Gasol y su anillo

Enviado por buscapies el Sep 30, 2009 en Deportes, El rincón de tuercebotas |

El rincón de tuercebotas
Juanma Romero Periodista

Destaco antes que nada que en el momento en el suscribo estas líneas el Eurobasket de Polonia está en juego y de momento desconozco cuál será el puesto final de la Selección Española. En Polonia hay una cita con la historia, ya que nunca España ha conseguido llevarse el oro en un torneo europeo.
Quisiera destacar la figura de Pau Gasol. La mayoría, conoce los andares y la trayectoria del que es sin duda el mejor jugador español de baloncesto de todos los tiempos.
Sin embargo, al margen de lo deportivo, el gigante de Sant Boi encierra una personalidad afable y llana, lejana de los caprichos de otros deportistas, que teniendo una trayectoria inferior, optan por un carácter chulesco y lejano de lo terrenal.
Gasol desembarcó en la NBA en 2001. Sin ser el mejor de su generación en España, Pau fue creciendo como jugador y como persona. Parte de culpa la tuvieron sus padres.
La medicina hubiera podido privarnos de sus actuaciones en una cancha, aunque finalmente su fervor por el baloncesto y, sobre todo su talento hicieron que aparcara la bata y el bisturí.
Tras despedirse a lo grande del Barcelona, Memphis acogió al jugador. Reconoce Gasol, que aquella fue una decisión difícil. Sus padres le acompañaron y vivieron con él. Permitieron que el de Sant Boi se sintiera un poco más cercano a casa.
Aquí comenzó a forjarse una figura. Gasol, fue evolucionando y tras entrenar y aprender de mano de distintos preparadores fue limando sus fallos y mejorando sus cualidades. Dejó de ser un novato para ser un referente en una ciudad donde sólo se hablaba de Elvis Presley. Su barba se hizo famosa. Muchos aficionados de los de Grizzlies, imitaron su “look”.
La llamada de los Lakers y su posterior traspaso, premió el esfuerzo y el trabajo de un jugador español en el banco de pruebas de los más exigente del mundo baloncestístico.
Pero Gasol es mucho que el ganador de un anillo de la NBA. En sus apariciones anuales por nuestro país, ya sea en concentraciones con la selección o en su Campus de Benidorm, nunca esconde una sonrisa para sus múltiples seguidores. Autógrafos y fotos nunca faltan cuando Pau está de por medio. Él mismo ha dicho que la sonrisa de un niño vale más que un millón de autógrafos.
Nunca un mal gesto, ni una mala cara. Esto es lo que lo hace más grande. Ahora sueña con ganar, pero reconoce por un lado que el anillo de la NBA no lo lucirá porque no quiere ser presuntuoso. Sueña con retirarse en unos años en su Barcelona natal.
Afortunadamente, aún nos quedan muchos años de disfrutarlo en una cancha. El listón lo va a dejar muy alto. Ya se le considera una leyenda.

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