Chocolate y moralejas

Enviado por buscapies el Sep 14, 2009 en Literatura, Opinión |

Charlie es un niño pobre y bueno. Es el típico protagonista de un relato infantil totalmente atípico: Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl. Realmente hay poco que decir sobre un libro así. La historia lo dice todo por sí misma, te envuelve y tú, que te creías demasiado mayor para esa clase de cuentos infantiles, acabas metido de lleno en un mundo que es el sueño de cualquier niño. Cascadas de chocolate caliente, un chicle que nunca pierde su sabor, chocolatinas capaces de ser enviadas por ondas de televisión… todo eso les espera a Charlie Bucket y a los poseedores de los Billetes Dorados de Willy Wonka. Y por si fuera poco, un cargamento de chucherías suficientes para alimentar a una persona durante toda su vida. Pero no es tan fácil como parece. ¿Qué clase de niño se resistiría a la visión de montañas de chocolate y caramelo sin abalanzarse sobre ellas? Desde luego, no los compañeros de viaje de Charlie, prototipos de niños mimados, glotones y repelentes que, por una vez, tendrán lo que se merecen. Y sin olvidar, claro, a los Oompa- Loompas, los verdaderos abogados del diablo. Son unos pequeños hombrecillos salvajes reclutados por el dueño de la fábrica como ayudantes y que parecen empeñados en tomarse la justicia por su mano.… Tanto niños como adultos que quieran volver a la niñez disfrutarán de este libro, que, además de una historia fantástica presenta una moraleja: no es oro todo lo que reluce. Regla número uno: no ceder a la tentación. Marta Rojo
14 años
Alumna tercero de ESO

Etiquetas: ,

Copyright © 2017 El Buscapiés, el periódico para toda la familia Todos los derechos reservados. Aviso legal y política de privacidad

Diseñado por PEMAS Servicios Profesionales, S.L. y Laptop Geek .