Mi pequeña historia de la Navidad

Enviado por buscapies el Ene 24, 2009 en Relatos por entregas |

Querido diario de la Navidad:
Ha terminado un año 2008 inolvidable y ha empezado uno nuevo que seguro que también llega cargado de muchas sorpresas. Igual que cada año es diferente, también yo he vivido cada Navidad de forma distinta; por ejemplo nunca olvidaré aquellos años en los que con tanta ilusión recibía a la Navidad, ponía el árbol, escribía la carta a Los Reyes Magos, disfrutaba en esas fantásticas cabalgatas y, sobre todo, esperaba emocionada la llegada de Papá Noel y Los Reyes Magos. Ahora, en cambio, a medida que nos hacemos mayores le damos menos importancia a todos esos momentos mágicos que nos ofrece la Navidad, y nos interesamos por otras cosas.
A los más jóvenes nos gusta salir, ir de fiesta, estar con los amigos y divertirnos. De ese modo, sin saberlo, va desapareciendo poco a poco nuestro Gran Espíritu de la Navidad, que es el que realmente nos ofrece la verdadera diversión, además de muchísima ilusión. Ilusión, esa es una de las importantes y grandes cosas que contiene ese Gran Espíritu navideño, porque una Navidad sin ilusiones, emociones, deseos, felicidad, amor… no es Navidad. Son los más pequeños los que la disfrutan cada año al máximo porque tienen muy vivo su Espíritu navideño, y es en esta ocasión cuando los más mayores debemos aprender de ellos o…quizás el día menos pensado nos encontremos con nuestro ¡Gran Espíritu de la Navidad! que, tal vez, ya dábamos por perdido.
Mi pequeña historia de la Navidad: Hace algunos años mi Espíritu de la Navidad comenzó a apagarse. El 25 de diciembre, como cada día fui al lago, ya que es el lugar donde me relajo y en el que puedo pensar con tranquilidad. Ese día me encontré con un viejo señor de pelo blanco y una gran barba blanca y con una gafas algo gastadas, llamado Nicolás, que me pidió ayuda para buscar a uno de sus renos que había perdido la noche anterior. (Todavía no sé muy bien si yo lo encontré a él o él me encontró a mí.)
Mientras estuvimos buscando a Rudolph mantuvimos una conversación ¡mágica!
Nunca olvidaré aquello que me dijo: “La verdadera magia está en uno mismo, sólo hay que encontrarla” Más tarde añadió: “Cierra los ojos y piensa en lo que más desees ahora mismo”. Eso hice exactamente: cerré mis ojos y deseé con todas mis fuerzas encontrar a su reno y, antes de que hubiera abierto mis ojos oí a Nicolás decir: “Joujoujou, tú ya la has encontrado”. Cuando abrí los ojos vi a Rudolph, con su peculiar nariz roja, que nos miraba emocionado. En ese momento desaparecieron y supe que ocurrió algo mágico. De pronto oí como desde las nubes alguien me decía: “Recuerda: siempre estará en ti, nunca la olvides”.

Laura Folgado Catalá. 15 años

Etiquetas:

Copyright © 2017 El Buscapiés, el periódico para toda la familia Todos los derechos reservados. Aviso legal y política de privacidad

Diseñado por PEMAS Servicios Profesionales, S.L. y Laptop Geek .